Vivimos algo inédito para nuestra generación, pero no lo es para la humanidad. No hace tanto que la avaricia volvió a romper el saco, fue en el 1968. Antes en el 33, en el 17,....
Los poderosos nunca están contento con lo que tienen y acaparán hasta que dejan sin recursos a la mayoría. Construyen un sistema afín y colocan en él a los diregentes que les gestionen sus intereses. Pasó en la guerra civil española en la que algún banquero, de la muy democrática Inglaterra financió el golpe militar. Pasó en Chile donde la muy democrática USA conspiró el golpe de Pinochet. Y pasa ahora donde estamos atrapados en un país virtual donde hacen falta muchos medios para ganar las elecciones. Esos medios solo los poseen los grandes partidos con muchas diferencias en la política educativa pero ninguna el la económica. Política que es DICTADA (de dictadura) por los poderosos económicos multinaciones (algunos con nacionalidad española). Aquí no hay pudor en presentarse a las elecciones con un programa electoral y cometer el fraude, la estafa, o algo peor el golpe de estado, de hacer todo lo contrario del compromiso con la ciudadanía. Tampoco hay pudor para presentarse con un programa electoral que dice que va a hacer lo contrario de lo que se ha hecho durante ocho años, y algunas cosas que se habían votado en contra quince días antes.
Tanto se está apretando que se está llegando a la esclavitud económica con las hipotécas donde pagas o pagas y te quedas en la calle. Indignados ya están saliendo a la calle y cuentan con la simpatía de la inmesa mayoría del país. Porque no hay pan para tanto chorizo, y la tensión infinita de la avaricia de unos pocos va a acabar por romper la cuerda. Entonces viviremos un nuevo 68 pero, con una ideología difusa. Los grandes partidos están contaminados, viviendo de las condonaciones, de las donaciones anónimas, de las subvenciones...y hacen política que hacen perder la seguridad económica a los trabajadores (despido libre y gratis), al estado (fraude fiscal por un tubo y fuga de capitales), a las pequeñas empresas (deudas públicas).
Más paro, más pobreza y más gente que no tienen nada que perder. Pues cuidado con los últimos banqueros y/o políticos porque por ahí empiezan las revoluciones.

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