Hacia el año 1981 la Iglesia Católica y Ronald Reagan articulan una brutal campaña contra el régimen comunista del General Jaruzeskil. Los telediarios, la prensa y la radio abrían con noticias relacionadas con la movida que el Papa Juan Pablo II había organizado.
En medio de toda esta avalancha propagadística mi profesor de filosofía, José Emilio, nos trajo un artículo que el hoy Premio Nobel de literatura, Mario Vargas Llosa, había escrito en el País. Lo que recuerdo del artículo es que decía que "hoy queria hablar de Polonia, pero no puedo porque estoy pensado en los crímenes que se cometen en Nicaragua, Guatemala por los paramilitares, en la falta de derechos humanos de la Chile de, todavía, Pinochet, en la hambruna de muchos países de latinoamérica...hoy quiero hablar de Polonia pero no puedo". Jose Emilio también era profesor de Ética en la Universidad de Sevilla, y quería expresarnos la necesidad de ser crítico incluso con campañas justas, como la de la lucha por la democracia en Polonia, porque se usan, se acaparan, unos medios imprescindible para otras luchas más necesarias. Si nos centrasmos en la resolución de un problema, distrayendonos de otros problemas más graves, entonces no estamos sino aumentando la injusticia. Los recursos son limitados y las prioridades son la clave de la justicia.
miércoles, 29 de diciembre de 2010
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