Si se quiere se puede decir que es una película típica de adolescentes con chavales guaperas, descardos, a lo Travolta en Grease. Con chavalas inofensivas pero duras de pelar. Bastaría para demostrar esta afirmación utilizar la frase del dialogo de la escena amorosa donde después de hacer el amor viene un tonteo de "te quiero más, pues yo hasta cielo, pues yo tres metros sobre el cielo".
Pero yo veo algo más, veo la ucha entre la pasión y la inteligencia. Veo una verdad que se repite y es que el hombre (más que la mujer) tropieza dos veces en la misma piedra (a veces montado sobre una moto, o sobre un coche). Veo lo fácil que es perdonar cuando hay amor, pero lo duro que es hacer lo correcto.
Y una lección muy importate, no siempre podemos rectificar nuestra meteduras de pata, no solo la muerte es irreversible.
lunes, 27 de diciembre de 2010
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